EL ORO DEL HACK FOR GOOD DEL CDEC19 SE VIENE A BROTHER MADRID

Estamos muy felices. Mucho. Y ya van tres años consecutivos que nos sentimos así.

Después de que hace dos años Brother Madrid consiguiera la Plata en el #Hackforgood del CdeC de la mano de Joan Guardiola y Lucía Santos y que el año pasado nuestros alumnos Marta Beitia y Alberto Pacheco se hicieran con un Bronce en la competencia de jóvenes talentos, este año nos hemos ido a la cúspide gracias a Nagore Suárez, Verónica  Ratero y Mikel Fernández, que se han traído el Oro del #Hackforgood del CdeC19 a la casa del Oso.

Este año volvíamos con las mismas ganas a Donosti, después de que dos duplas de La Casa del Oso fueran seleccionadas para participar en la competición, y lo que se consiguió allí fue pura magia. Ah, y no estábamos solos, otra alumna de nuestra sede hermana de Brother Valencia nos acompañó en esta aventura y consiguió el Bronce de la competencia.

Pero como nadie puede contar una historia mejor que sus protagonistas, le hemos pedido a nuestra tripla ganadora que nos escriba un pequeño diario sobre esta experiencia que, como ellos mismos cuentan, «tendrán grabada para siempre».

Puede que no, pero… ¿y si sí?

Miércoles 7:50am. Chamartín, Madrid. 

Esta historia empieza con Mario perdiendo un tren. Os ponemos en situación: de nuestra clase de Brother Madrid, dos grupos habíamos sido seleccionados para ir al Hack For Good: Vero, Mikel y Nagore (nosotros) y Mario y Julieta. Cinco personas. Bueno pues para resumir, solo cogimos el tren cuatro, porque Mario se equivocó de estación. Aunque la verdad es que igual se lo pasó mejor yendo en autobús. Porque lo único que hicimos en el tren fue grabarnos stories durmiendo los unos a los otros. Classical Millenial. 

 

Miércoles 15:00pm. Bar donde servían bocadillos de patata enormes, Donosti.

Después de cinco horas de tren, teníamos muy claro que necesitábamos alimentarnos antes de enfrentarnos al brief de Facebook, así que fuimos a por unos bocatas y nos reencontramos con Mario. Aquí ya empezábamos a estar nerviosos, porque en Donosti se está muy bien y sabíamos que en cuanto nos dieran el brief iban a ser 48h de currar sin parar. 

 

Miércoles 16:00pm. Kursaal, Donosti.

Llega la hora de ir al Kursaal. Nervios. Tensión. Casi nos perdemos por los pasillos para llegar a la sala donde teníamos que ir. Conocemos a los otros equipos y a nuestro tutor y empezamos a ser conscientes de donde estamos. Estamos en el Hack For Good. Durante la entrega de brief te sientes grande y pequeño a la vez. Grande por haber llegado hasta ahí y pequeño porque ves muy lejos, en sentido literal y metafórico, la final. Un rato después descubrimos que el cliente es Save The Children y empieza a correr el reloj. Ahora toca pensar. Por suerte y por desgracia, ambas, son sólo 48 horas. Hay que dejarse la piel.

 

Jueves 2:00am. Cafetería, Donosti.

Las primeras horas han ido bien. Muy emocionados, empezamos a tirar ideas como locos, en el “cubo” (la habitación que Facebook prepara para el Hack) nos dejaron comida (ultraprocesados)… vamos, todo maravilloso. Salen las primeras puntas. Realmente tardas un tiempo en asimilar que en un día y medio tienes que tener un case cerrado e intentar que sea ganador. Aun así, hay que seguir lanzando cosas hasta llegar a LA idea. Eso sí, también hay que saber parar. Por eso, llegan las dos de la mañana y ya en pijama, demacrados y viendo vídeos de perros follando…decidimos que es hora de irnos a la cama. 

 

Jueves 9:00am. Kursaal, Donosti. 

Volvimos al cubo. Ya con la cabeza más fresca, nos tomamos dos cafés y nos pusimos a tope. Y un par de horas y de Coca-Colas después… ¡vino la idea! Porque todos sabemos cuándo tenemos una buena idea, sientes ese gusanillo de emoción por dentro. Nos miramos, nos reímos. No hemos parado de reír estos días, de puros nervios… Los tres sabíamos que esta podría ser la idea definitiva. Aún así, siempre hay dudas. Siempre está el cenizo que la intenta tirar. Le buscamos las vueltas, pensamos concepto, posible ejecución… Cuando una idea sale tan «pronto» no sabes muy bien si te estás dejando llevar por el estrés y la falta de tiempo o si realmente lo tienes ya. Pero esta vez parecía estar claro. Lo dijimos en voz alta varias veces, lo interiorizamos, nos lo creímos y supimos que teníamos que ir a tope con la idea. Nuestra idea. Y aquí empieza la segunda parte: la ejecución.

 

Viernes 1:00am. Apartamento de Brother, Donosti.

Cuando llega la idea parece que respiras. Es un alivio. Por fin lo tienes. Algo, lo que sea. Ya veremos si es bueno o malo, ganador o no. Pero tienes algo. Y es una sensación muy guay. La segunda parte, la ejecución, la afrontas de otra manera, más tranquilo quizás. Hay poco tiempo, sí. Pero si la idea es buena debería poderse contar de forma muy sencilla. 

Los seis finalistas de Brother (cinco de Madrid y una de valencia) compartimos casa, y fue una de las mejores cosas de la experiencia. Si no hubiéramos pasado esta noche todos juntos habría sido para pegarse un tiro… Las penas, agobios, frustraciones… se viven de otra manera cuando estás rodeado de gente guay que encima está igual de jodida que tú. 

Cenamos pizza tranquilos. Pagaba Brother. Todos teníamos idea, sólo faltaba empezar y terminar de montar (sólo, casi nada). Pecamos de inocencia, no teníamos ni idea de la que se nos venía encima. 

 

Viernes 6:00am. Apartamento de Brother, Donosti.

Aquí empezaron las risas. Porque todo va genial hasta que te deja de funcionar After Effects y no puedes editar el vídeo. Nos cruzábamos los seis por los pasillos con cara de zombies. Alguien hizo café. Se olía la desesperación (y lo que no era desesperación). 

Alargamos el momento pizzas al máximo y nos pasó factura porque no dormimos en toda la noche. Al final, este «momento pizza» es el que te da la vida en una experiencia así. No todo es currar a saco. Todos teníamos muy claro cuál era el objetivo principal de esto: disfrutar. Por encima de todo. Y lo hicimos…. y mucho. 

 

Viernes 10:00am. Apartamento de Brother, Donosti.

Dormimos una hora y media. Suficiente. Llegó un punto en el que no teníamos ni sueño. La adrenalina. Le dimos los últimos retoques a los cases y nos fuimos al Kursaal. A la una presentábamos la idea delante del jurado. Nervios, nervios y más nervios. Y sueño. 

 

Viernes 1:00pm. Kursaal, Donosti.

Llegó la hora de presentar las ideas. En la sala había unas 25 personas. Creo que nos acordaremos durante mucho tiempo de la sensación que tuvimos al acabar de presentar y sentarnos de nuevo a escuchar al resto de equipos. Increíble. La leche. TOP! Veíamos caras de satisfacción, de alegría. Nosotros ya habíamos ganado, porque haber tenido la oportunidad de presentar nuestra idea delante de tanta gente y habernos puesto a prueba de la forma que lo hemos hecho, ya es ganar. 

Salimos de allí con mucha ilusión. 

Después de presentar, empezó la fiesta. Bueno, para ser justos en realidad nos fuimos a casa. A dormir. Hasta las nueve de la noche. Y nos faltaron horas. Pero luego sí que empezó la fiesta, y bien merecida. 

 

Sábado 17:00pm. Apartamento de Brother, Donosti.

Después de sobrevivir al fiestón de Publicitarios por Africa en Bataplán y a los pinchos por lo viejo tocaba ponerse guapos para la gala. Mucho corrector de ojeras y palante. Estábamos todos como flanes. Nuestro primer CdeC. 

 

Sábado 19:00pm. Kursaal, Donosti.

Fuimos al Kursaal a recoger las entradas a nuestro nombre (nos sentíamos Kim Karrdashian).  2000 personas, SOLD OUT. Estábamos cagados. Ahí estaba toda la publicidad de España. Y encima la gala la presentaba Broncano. No necesitábamos más. En ese momento era complicado asimilar dónde estábamos y por qué. Nos daríamos cuenta de esto unos días después. 

 

Sábado 21:00pm (aprox). Kursaal, Donosti.

Llega el momento de los premios al Hack For Good. Entregan el bronce y la plata. Y cuando vimos el primer Frame de nuestro vídeo y supimos que éramos el oro sólo pudimos gritar. Gritamos como locos y nos abrazamos. Gritos de alivio, de alegría, de nervios. Gritos al trabajo duro, al esfuerzo, a las ganas, a los huevos (como dicen nuestros profes). Porque da igual cuantas veces nos lo hubiéramos imaginado. La realidad supera las expectativas. Ver cómo nuestra idea se proyectaba delante de 2000 personas. Que nos aplaudían A NOSOTROS. Amazing vamos. No sabemos si volveremos a ganar algún premio en nuestra vida pero desde luego este lo tendremos grabado para siempre.

 

Domingo 15:00pm, tren de vuelta a Madrid.

Todavía nos estábamos recuperando de la resaca emocional (y no emocional). Ha sido una experiencia brutal. Nuestro primer premio, poder recoger el fruto de nuestro trabajo y compartirlo con amigos y gente increíble. Nos ponemos un poco moñas pero…  al final… ¡eres lo que haces! O como diría Mauro: ¡SOS LO QUE HACÉS!

Gracias Brother